
Últimamente me encuentro que me levanto por las mañanas y soy feliz. Y cuando lo digo en voz alta no puedo evitar bajar la voz, no sea que los dioses o la vida o lo que sea descarguen su furia sobre mí y sin saber cómo se desvanezca el sentimiento como si se tratara de humo o de una ilusión.
De la felicidad se habla siempre con la boca pequeña y con personas escogidas, pues al pronunciarla parece como si la palabra se lavara y perdiera su vigor. Y ese mismo miedo al capricho de los ángeles es lo que nos hace vivirla como si en realidad no nos perteneciera, con miedo a tocarla, como las cajas doradas de los escaparates por Navidad, que sabemos hermosas y vacías, pero que resplandecen eternas a los ojos de los niños detrás del cristal.
miércoles, septiembre 24, 2008
Publicado por Agia en 10:32 a. m. 2 comentarios
Etiquetas: felicidad, palabrería
martes, octubre 17, 2006
La felicidad
Quién no vive hoy en día buscándola? Y quién sabe definirla? Quién es capaz de decir lo que necesita para tenerla y que no se vaya jamás? La felicidad, igual que el aburrimiento, es un estado mental. No existe por sí misma, sino a consecuencia de otras cosas como la risa, como el amor, como el altruismo, la familia... cada uno con sus valores los ordena y los mantiene como puede y como le dejan... tal vez como el éxito, como la calidad de vida, el tener una casa con jardín o esquiar cada invierno en los Alpes. La felicidad es, al fin y al cabo, la zanahoria colgada delante del burro que se mueve cada vez que hacemos un paso para atraparla y no nos damos cuenta que la movemos nosotros mismos. La felicidad es lo que sostiene el capitalismo de consumo, y sin embargo seguimos jugando a comprar calidad de vida en potes pequeños pensando que así nos asemejaremos más a esa imagen que tenemos. La felicidad, perdonen el atrevimiento, no existe y simplemente se mantiene por el anhelo de encontrarla.
Si realmente quieres ser feliz, simplemente procura estar contento.
Publicado por Agia en 11:10 a. m. 6 comentarios
Etiquetas: felicidad, palabrería
lunes, septiembre 18, 2006
Fragmentos
"Donde el corazón te lleve", de Susanna Tamaro. 1994, Seix Barral.
Porqué le dedico un post. Por la manera sencilla y cercana que tiene de hablar de los miedos humanos. Y porque leyendo este libro me he dado cuenta de que he estado confundiendo la humildad con la pobre valoración de uno mismo.

"Te acuerdas cuando íbamos, la noche del 15 de agosto, a mirar los fuegos de artificio que disparaban desde el mar? Entre todos ellos había, de vez en cuando, alguno que aunque estallaba no lograba elevarse hacia el cielo. Pues cuando pienso en la vida de mi madre, en la de mi abuela, cuando pienso en muchas vidas de personas que conozco, en mi mente aparece justamente esa imagen: fuegos que implosionan en vez de ascender hacia lo alto".
"La felicidad es, respecto a la alegría, como una lámpara eléctrica respecto al sol. La felicidad siempre tiene un objeto, somos felices por algo, es un sentimiento cuya existencia depende de lo exterior. La alegría, en cambio, no tiene objeto. Te posee sin ningún motivo aparente, en su esencia se parece al sol: arde gracias a la combustión de su propio corazón."
"Detrás de la marca de la libertad se esconde frecuentemente la dejadez, el deseo de no implicarse."
"Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer. Recuerda que un árbol de gran copa y pocas raíces es derribado por la primera ráfaga de viento, en tanto que un árbol con muchas raíces y poca copa a duras penas deja circular su savia. Raíces y copa han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas, sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, sólo así al llegar la estación adecuada podrás cubrirte de flores y de frutos.
Y luego, cuando ante tí se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve."
Publicado por Agia en 1:06 p. m. 2 comentarios
viernes, abril 28, 2006
Persiguiendo la sonrisa de Buda
Consigo cada vez con más frecuencia pensar en mi vida como en un paseo en el que cambio de rumbo a medida que cambia el paisaje, y ese pensamiento tan simple me da una renovada sensación de ligereza que se aparece como eterna, cálida y serena, pero que contrariamente no tarda en disiparse por completo, invariablemente en pocos segundos, como si fuera aire, agua o simple imaginación. Como decía Siddhartha, sólo yendo a las causas últimas las sensaciones se convierten en conocimientos. Eso ya es harina de otro costal. Publicado por Agia en 2:17 p. m. 4 comentarios
Etiquetas: felicidad




