Acabo de descubrir un nuevo patrón en mi vida: cada 10 años me aparece alguna enfermedad rara.
La primera fue a los 23, vitíligo, de la que se sabe poco. De repente tu cuerpo deja de fabricar melanina en distintas partes que van ganando terreno poco a poco por toda la piel, te quemas con el sol directo, y tiene la singularidad de generar manchas bastante simétricas (si te sale en el dedo gordo del pie izquierdo, la misma mancha en el derecho, y así). Cada médico tiene su propia cura, los que dicen tenerla. Otros te sugieren directamente que te pongas protección de bebé y te acostumbres a ser un panda. Coincido con la última.
La segunda ha sido esta semana, ayer concretamente, cuando en una limpieza bucal rutinaria me detectó la higienista una enfermedad en un diente llamada cervical resorption y se pusieron a correr y a hacerme radiografías. Se ve que es como una caries, pero no es caries, ya que la caries es producida por bacterias, pero mi boquete lo produce mi propio sistema inmunológico que de repente ha dejado de reconocer a mi diente como propio. Ya ves, qué cosas.
En fin, que hoy vuelvo con mi diente intruso a que me examine el especialista, y a ver qué me cuenta.
Me pregunto qué sucederá a los 43...
miércoles, noviembre 19, 2008
The Queen of Rarities
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martes, septiembre 09, 2008
Momentos para no pensar
Si lo entiendo bien, la vida no es más que un viaje donde cada uno se busca la vida para vivirla lo mejor que puede. Poca cosa más. El decidir qué es lo que a cada uno le conviene, le gusta, le hace sonreir o le hace crecer es algo que para mí se escapa a una regla fija o a un estado de ánimo concreto. A veces es un libro, a veces es una conversación, a veces es mirar a alguien y verte en un espejo, dándote la perspectiva del camino que uno ha recorrido ya. A veces lo que te resulta conmovedor un día te acaba provocando desánimo, o lo que te permitió crecer en un momento acaba por paralizarte. Es difícil diferenciar lo que te hace sentir mejor porque engrandece el propio ego de lo que conviene para no quedarse estancado, para no quedarse dando círculos sobre una idea o comportamiento que fue útil en su momento pero que ha dejado de ser válido. Si se tratara de conseguir verdades inmutables vivir no tendría tanta gracia, supongo.
Por mi parte, pienso que no vale la pena luchar por todo, sin embargo entiendo que las metas más difíciles se consiguen con esfuerzo, y que muchas veces lo que vale la pena se reconoce una vez has llegado. Anticipar es humano, es lógico y es aconsejable, aunque la mayoría de las veces sea una pérdida de tiempo.
Yo dejé mi trabajo hace 3 meses porqué sentía la necesidad de un cambio de rumbo y empecé un máster, pero últimamente me encuentro que mi saldo disminuye al ritmo de mi paciencia y de mis expectativas. El no tener trabajo me da tiempo, que es lo que pretendía, pero al mismo tiempo atenta entre otras cosas contra mi potencial de consumo y contra la sensación de autonomía y de poder a la que estaba acostumbrada, y eso me molesta, me incomoda y me hace sentir en deuda con David, no puedo evitarlo, creando en mí una sensación de vulnerabilidad que me desestabiliza más de lo que esperaba. Así que cuando me levanto con mal pie me zambullo con un café con leche en Internet y mando un par de currículums sin demasiado empeño, consiguiendo así calmar temporalmente mi sentimiento de culpa sin renunciar a lo que quiero, que en definitiva es no currar. ¿Pérdida de tiempo? Tal vez, probablemente. Aunque estoy convencida de que la verdadera pérdida de tiempo sería buscarme un curro y ya, y volver a lo de siempre: resposabilidades, decisiones, estrés, poco estímulo intelectual, demasiada implicación emocional, ninguna energía al llegar a casa y desánimo para vivir en general. No quiero volver a un trabajo que me vacíe como los que he tenido hasta ahora, y cuando digo esto una parte de mí me está llamando ingenua, infantil, soñadora, me dice que ya soy mayorcita para seguir creyendo que un trabajo es algo más que una fuente de ingresos, y se ríe de mí. Y la verdad es que si tuviera un plan..., pero tampoco lo tengo. Así que no me queda más que seguir para acabar el máster, seguir juzgándome por ello y seguir... y a ver adónde nos lleva esto. Tal vez incluso a hacer las paces conmigo misma.
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miércoles, junio 18, 2008
Faltan 24
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domingo, junio 15, 2008
Vuelta

A veces uno necesita alejarse del mundo y meterse en sí mismo. Otras todo lo contrario, alejarse del propio ombligo y fundirse con el mundo. Yo he estado un tiempo en tránsito por este último estado, obedeciendo al ritmo acelerado que marca la vida a temporadas y a una necesidad de dejar unos hábitos que me chupaban demasiada energía...a mí y a los de mi alrededor.
Estoy de vuelta para seguir con esto, algunas citas, algunas dudas, algunos pensamientos... sin pretender llegar más lejos que la simple expresión de mí misma.
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miércoles, agosto 15, 2007
El goce de estar.
Fotos pronto.
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jueves, mayo 31, 2007
La tele

A veces pienso en el ser humano, en mí, en si cada uno con su granito de arena, que es su propia vida, no debería hacer algo en lo que creyera, algo que trascendiese a uno mismo y que ayudase, o al menos estuviera dirigido, a anteponer un bien común y a mejorar el mundo que nos rodea.
Algunos lo hacen, y se esfuerzan diariamente en prestar atención a los detalles, en reciclar, ahorrar agua y electricidad, no comprar según qué marcas que atentan contra la calidad de vida de otros... aunque no tengan cara y sean de países muy lejanos. En devolver sonrisas a los bocinazos de la mañana, a tener cuidado de no herir, ofender o manipular, en la voluntad de ayudar, en intentar ver lo bueno en aquello que miras, sea lo que sea o quien sea.
Otros colaboran o están afiliados a organizaciones pro-medio ambiente, o por la libertad, o la tolerancia, o la igualdad. Como sacar a pasear un día a la semana a discapacitados y llevártelos al cine o de copas. Aquellos que hacen o invierten en hacer que alguien en el mundo esté menos mal. A todos les admiro, en especial a aquellos que consiguen creer y vivir de la misma manera, porque al fin y al cabo son el ejemplo.
Pero en especial otorgo especial importancia a los comunicadores, a aquellos que llegan a muchos y que con su voz, con su discurso, están creando una opinión pública. Aquellos pienso que deberían regirse más que nadie por un código ético y moral, porque son ellos los que se acaban colando en cada salón de cada casa, y son ellos los que bombardean un tipo de información u otra, y son ellos los que desgraciadamente dirigen y establecen el camino de la mayoría. Por eso ellos, nosotros, somos especialmente culpables de que las personas hoy en día no tengan acceso a la información para poder ser críticos y tener una opinión que no sea blanco o negro. Anteponer las audiencias al valor fundamental socializador que tienen los mass media es un error que la sociedad paga desde abajo, desde los que además de no tener información, no tienen acceso ni tiempo, y contribuye a crear nuevas generaciones desnutridas, desalentadas e insatisfechas.
Que ya está bien, hombre, que es una vergüenza que se hagan llamar televisiones públicas.
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sábado, mayo 19, 2007
El aborto

Los pechos te duelen, hinchados. Un dolor constante. Esperas en cualquier momento manchar tus bragas hasta que un día te haces la prueba y aparece el punto rosa, aquél que no debía estar, y no se va. Y deberías esperar 3 minutos de seguridad, pero llevas 7 y sigues mirando el punto rosa fijamente y sin expectativas ya, sabiendo que no se irá, pero retrasando el momento de asumir que tu vida acaba de cambiar. Todavía no, todavía no... y ahora qué?, y ahora qué? Un puntito rosa sinónimo de problema nuevo, de dolor de cabeza que debes solucionar, prioridad de repente ante todo lo demás. Nada más importa. Y entonces es cuando te das cuenta de que el tiempo es lineal, causa-efecto, y miras hacia atrás hasta el momento concreto en que tomaste la decisión de no tomar precauciones. Y entonces es cuando empiezas a llorar. Y entonces es cuando te miras cara a cara con el destino sabiendo que aquello tiene un final y que sólo dispones de dos opciones, y ninguna te gusta. Y los días pasan y sientes el estómago tan encogido de miedo, que duele.
Y un día, así de repente, te levantas y eres consciente de tu cuerpo en toda su plenitud, y es grande, más grande que nunca, y te pide agua, y vitamina C, y descanso, y súbitamente tu cuerpo gobierna al resto y decide por encima de todo lo demás, pero te sientes llena, te sientes viva.
Un aborto es el sacrilegio de la propia persona, es la aceptación voluntaria de la profanación del propio cuerpo, es la sumisión consciente a una violación de 3 minutos. Todo muy automatizado y muy profesional, no fuera el caso que nos pusiéramos melodramáticas y el cirujano tuviera que ejercer al mismo tiempo de persona. "Un minuto de intervención", te dicen, y tú estás allí porque quieres, y no da lugar pedir unos momentos para despedirte o para llorar, has tenido tiempo. Seamos profesionales, médico y paciente, juguemos rápido y bien. El cirujano te da profesionalmente la mano sin mirarte a los ojos al entrar. No tienes cara, no tienes nombre, ahí dentro ni siquiera identidad. Tampoco puedes tener culpa entonces, simplemente no eres. Y profesionalmente das las gracias cuando sales mientras te apoyas en la enfermera porque las piernas no dejan de temblarte, y te llevan a un cubículo de 2 metros cuadrados con una camilla y una manta profesionalmente puesta sobre la camilla que se desdobla con un sólo movimiento. Gracias otra vez, porque me siento incapaz de hacer más esfuerzo que alargar mi brazo y tirar. Siento frío. Este vuelve a ser mi espacio, para despedirme de lo que hubiera podido ser o para llorar. Tengo que salir, me estan esperando, hay cola en la sala de espera. Aquella niña de apenas 16 años, o esa muchacha que estaba sola y no ha querido hablar con una tal Montse cuando la han llamado por teléfono. Tienes que estar muy solo para venir solo.
Lo único que hace que te levantes de esa camilla, retires la manta, te vistas de nuevo... ahora sí sangras, y salgas de allí es saber que hay alguien que te espera a 5 pasos, detrás de la puerta, que te abrazará y te llevará, y te cuidará los próximos 20 minutos. Y te dejará llorar. Entonces simplemente te vistes y te arrastras hasta él.
"No hagas esfuerzos, no te bañes, no hagas deporte, no tengas relaciones sexuales, en caso de hemorragia ve al hospital, en caso de mareo o vómitos llama al hospital e interrumpe la medicación", pero debes estar bien, has hecho lo que debías, no hay un problema moral, no consideras que has matado una vida, no crees en el Dios cristiano ni en que te vaya nadie a castigar... Y no lo cuentes a demasiada gente, no sea que se corra la voz. Pásalo tú, es tuyo y estás sola, y todo el mundo está muy contento de que todo haya terminado.
Pero no ha terminado. Hace tres meses y no ha terminado, aunque queda lejos. Las personas olvidan con facilidad, la memoria descarta los recuerdos que duelen, la gente no quiere compadecer a nadie, la gente quiere que todo esté bien.
Se cerró la puerta y él se fue, y no le volverás a ver, simplemente porque para él ya se ha acabado. Pero no se ha acabado.
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miércoles, mayo 16, 2007
Pasando hoja...
Ya tengo fecha, el 14 de junio. Y con ella pongo punto final a la agonía. Ahora me toca despedirme de las cosas buenas, pero la mirada puesta en un futuro próximo que ahora mismo se aventura lleno de esperanzas.
Además... y lo mejor de todo, es que he pactado un mes de vacaciones con la nueva empresa y me voy a NAMIBIA a realizar uno de mis sueños.
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viernes, abril 13, 2007

Quiero tener niños. Quiero verles crecer, darles la manita para empezar a andar, enseñarles qué son los colores, la hierba húmeda, el olor de las flores, el reflejo del agua. Quiero que me miren con esos ojos sin malicia que tienen, con esos ojos que se sorprenden con las cosas más inverosímiles. Cosas que yo ya no recuerdo si a mí también me sorprendieron. Quiero contarles historias y ayudarles a imaginar las suyas propias, enseñarles que no hay que tener tanto miedo, ayudarles a juntar letras para escribir por primera vez su nombre, a lo que seguirán sus gustos, sus aficiones, sus sueños. Quiero jugar a cocinitas o a los caballos o a escondernos y perseguirnos y tirarnos al suelo, y verles reir de esa manera que sólo los niños saben. Quiero enseñarles las cosas bonitas de este mundo, las cosas que a mí me hacen sentir viva, o feliz o simplemente tranquila, como regar una planta, o escuchar una canción, o mirar un amanecer con sus colores de arcoiris. Quiero estar allí para que beban de mí y beber yo de ellos al mismo tiempo, y cada día aprender a ser más feliz y mejor persona, por y para ellos. Quiero enseñarles a no conformarse, a ser ellos mismos, a aceptar la diferencia y a apreciar el conocimiento. Quiero que conozcan a Anna, que puedan sentirse queridos por ella, que conozcan a Vanesa y se vayan de la mano con ella a su mundo de magia. Quiero verles caerse y levantarse para seguir jugando, para seguir viviendo. Quiero ver sus contradicciones, sus dudas, sus miedos, sus estallidos de ira y de felicidad. Yo quiero verlo, yo quiero vivirlo. Por estas razones, tan simples y tan egoístas, siento que quiero de repente tener niños.
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lunes, abril 02, 2007
Crossing borders
Regreso, sí. No de forma constante, pero por aquí estaré cada vez que quiera contaros algo.
Pasó el invierno por fin. Curiosamente aquí llevamos casi 2 semanas de sol primaveral mientras en España nieva y llueve torrencialmente. Por una vez me alegro de estar aquí y no allí. Me siento mejor, y conociendo ahora mis tendencias depresivas ante la falta de luz, intentaré organizarme las vacaciones en invierno e irme a algún país de clima tropical a pasar la Navidad. La verdad es que Holanda con sol es fantástica, la tranquilidad, las bicis, el verde de la multitud de parques, de los árboles en los canales, las flores de todos los jardines... Con sol dejo de querer coger el primer avión hacia España de nuevo y soy capaz de valorar las cosas que este país me permite y que en Barcelona serían imposibles. Como tener una casa con jardín y una hamaca de colores. Como escuchar el silencio roto por algunos pájaros y el zumbido de los abejorros, ni un coche, desde mi habitación. Como tomarme un café con un porrito a las 4 de la tarde en un barco amarrado a 5 minutos de casa, y dejar que se me embriague el pensamiento al compás de las maderas que se mueven con el agua.
Me voy a quedar aquí por una temporada, está hablado y decidido. Pueden ser 4 años, pueden ser más. Tengo que acostumbrarme a estar aquí, intentar dejar de echar de menos, y hacer más esfuerzos por cubrir esas ausencias a base de teléfono, msn o skype. Abrirme más y a más gente, y sobretodo no agobiarme por que las cosas van más despacio de lo que a mí me gustaría.
Aprender holandés de verdad, no para ir a comprar pan y que me entiendan, sino ser capaz de contratar una póliza, de ir al médico y explicar qué me duele y cómo, de saber quién o cómo se hace la renta, la ITV del coche, ... etc. Muchas cosas de las que hasta ahora he huído y asumía David en gran parte, pero que si realmente quiero sentirme bien aquí, tengo que ser capaz de llevar a cabo por mí misma sin que me cueste un esfuerzo terrible. Y 4 años... ya son años, los suficientes para tener niños, y entonces sí que no puedo permitirme el lujo de no entenderme con quien me tenga que entender en caso de urgencia. Llegó el momento de seguir construyendo ahora que los cimientos estan puestos y dejar de pensar en si hice bien construyéndolos aquí o debería haberlos puesto de otra manera en otro sitio con otra orientación... Es lo que hay, me guste o no, me guste más o menos, aquí estoy y aquí me quedo, aunque haya cosas o personas que se queden por el camino, que no consigan llegar tan lejos, que sea demasiado esfuerzo. Aunque me pierda la recta final de mi abuelo, cómo crecen los hijos de las personas que quiero, aunque me pierda los momentos importantes, los sueños y las crisis de esas personas. Estoy pero no estoy, igual que ellos, están pero no están. Podemos estar informados, podemos compartir, pero no podemos participar porque nuestras vidas no coinciden en el espacio-tiempo, y yo ya no sé cómo son las suyas, y ellos aún menos cómo es la mía. Y en el fondo no importa tanto si al final nos ponemos al día con un café cada tres meses o una llamada de hora y media cada dos. Todo es un esfuerzo, y como tal hay que valorarlo. La vida continúa, y continúa para todos.
Este país me ha dado la posibilidad de aprender, de enfrentarme a mí misma, de conocerme más. David ha posibilitado todo eso y me ha acompañado siempre, sin dejarme sola a menos que yo se lo pidiera. He conocido personas de otras culturas, de ojos rasgados, o pañuelo en la cabeza, da igual, aprendes a acercarte a ellos, aprendes a que no importe el color de la piel o la lengua que hablan. Y es comparándome con ellos, con los de fuera que llegaban como yo, y con los de dentro, altos, guapos y rubios, que percibo más quién soy y me defino más conscientemente. Y es en el marco de esa diferencia donde aprendes a ver detalles, cosas sutiles que antes me pasaban desapercibidas. Pero es también desde detrás de la frontera, citando a Lipovetsky, cuando lo que antes eran diferencias se convierten en similitudes y se es capaz de apreciar al mundo de forma más global y abierta. Cruzar fronteras es la forma de crecer como persona, y no sólo fronteras físicas, también fronteras emocionales, intelectuales, cualquier limitación que uno tenga, que uno se imponga a sí mismo, se convierte en una frontera.Y cruzarlas es la forma de perderles el miedo.
Así que aquí estoy. Seguiremos hablando para conocernos, tal vez de otra forma, con otro tono, pero desde detrás de la frontera, desde mis circunstancias siempre.
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martes, enero 23, 2007
He descubierto una nueva enfermedad, el SAD (Seasonal affective Disorder) y como buena hipocondríaca ya me la he apropiado. Sus síntomas, como la irritabilidad, somnolencia, desgana y tristeza absoluta justifican así mis repentinas ganas de llorar desde hace un mes. Así que de momento abandono este espacio para dedicarme a mis labores y a que me de el sol. Ciao.
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jueves, diciembre 14, 2006
Mi gente
Lo mejor de celebrar tu propia boda es que haces que tus amigos se junten e incluso se trasladen desde la otra punta del país para estar contigo. Es por eso que lo hacemos...os echamos demasiado de menos...
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sábado, diciembre 02, 2006

Ayer fui con David a una Charity Dinner en su trabajo. Él trabaja en el University College y hacían una cena de beneficiencia para recaudar pasta y otorgar una beca a un estudiante internacional. Había profesores, alumnos, compañeros, jefes y demás, en total 120 personas mas unos 25 alumnos que voluntariamente hacían de camareros, organizadores, espectáculos de canto y música, y de pinches en la cocina. Bastante "impressive" todo. Yo era la primera vez que iba a conocer a sus compañeros de curro, y la primera vez que me iba a enfrentar a una conversación en ingles a un nivel tan elevado. Los nervios, el vino ...luego resultó ser mucho más cómodo y fácil de lo que pensaba. Empezaron sus jefas a decir que cuántas ganas tenían de visitar Barcelona, que podrían irse un fin de semana de team-building, aunque nunca iba a colar para que el College lo subvencionara, o que podíamos casarnos y así tenían la excusa perfecta. Ahi empezó todo... pero no acabó. Él había proclamado (como sus colegas de curro bien se encargaron de recordárselo) que él no pensaba pedírmelo, así que si quería casarme que se lo pidiera yo.
Bueno, pues tanto hablar del tema, tanto hacer cachondeíto, el vino, la risa y porque para chula yo, al final entre el segundo plato y el postre me salí a fumar un cigarro con David y su jefa y allí mismo me planté con la rodilla en el suelo y le pregunté: Would you marry me? (en inglés por deferencia). Y la verdad es que a partir de allí las imágenes son borrosas... primero un grito de su jefa de "It's happening!!" a todos los de la mesa, recuerdo la gente señalándonos y luego caras alrededor animando a David a dar una respuesta...porqué el tío se lo pensó, eh? Y finalmente, llevado por la sorpresa, el honor y el público presente dijo: Yes, I do. Estallido de aplausos y congratulations, y no sabemos cómo en 30 segundos lo sabía toda la sala, y en 30 segundos más hicieron salir a David a contar el feliz evento por el micro. Sensación de irrealidad, de esto no está pasando, o de ¿cómo hemos llegado hasta aquí? So cool, decían sus colegas, y david me miraba y me llamaba bitch cada 3 minutos. Qué risa. Y es que yo no sé tomar las decisiones importantes de otra manera.
Total, que me caso. No sé cuándo ni cómo, sí dónde: en Barcelona. Y que me hace mucha más ilusión de lo que yo me pensaba!
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lunes, noviembre 27, 2006
Hoy llegué a casa y ya estabas levantado. La cama olía a ti y lentamente me envolvió meciéndome en el sueño.
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miércoles, noviembre 22, 2006
7 y 35 de la mañana, ya estoy en casa. Cambio el País digital por canutito y leche con nesquik, mejor. Mucho mejor.
Hoy he vuelto con un compañero de trabajo y me he visto a mí misma hace dos años, igual de quemada. Pensamiento del día: cuando empiezas a quemarte en un curro... cambia las cosas o de curro antes de quemarte del todo, o si no al final ya no piensas con claridad.
Publicado por Agia en 7:42 a. m. 3 comentarios
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jueves, noviembre 02, 2006
Cuando no hay palabras
Imagino el dolor enorme cuando pierdes a una persona muy querida, pero no tengo la certeza de llegar a comprenderlo. Escucho esta canción y pienso en ti.
Para mi amigo, que hace poco se despidió de su padre.
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lunes, agosto 14, 2006
Regreso

Mi casa parece más cálida, más confortable y más espaciosa ahora que he vuelto. El gris del cielo sigue siendo igual de gris y la lluvia sigue mojando lo mismo, pero no, no es lo mismo. Vuelvo de vacaciones con varios propósitos de año nuevo para empezar en septiembre (quién quiere dejar de sentirse estudiante?), y una nueva perspectiva de mi pequeño mundo, que es el que yo alcanzo a conocer, el que se queda allí en España y el que reencuentro aquí, y todo me parece más posible y menos costoso tras dos meses de sol. Como dice David, ojalá pudiera enlatarse como las anchoas de la Escala para los momentos de flaqueza. Cuba...bien...me pareció un país de contrastes, unos buenos y otros no tanto, pero un buen viaje, aunque no deja de ser un estado policial. El resto...fantástico. Y ahora vuelve a ser mi turno, el de cuidarme, el de crecer, el de explorar cosas nuevas y el de tomar decisiones que ya he postergado demasiado. Buenas vacaciones y mejor vuelta al hogar.
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viernes, mayo 19, 2006
Hoy he soñado que me casaba, pero no he visto a la família del novio ni al novio en mi sueño, sólo a mí de culo organizando a mi parentela en el banquete y agobiada porque aún no tenía vestido de novia! Aunque bien podría interpretarse que estoy loca por ponerme un anillo en el dedo, ésto es lo que dice Jung al respecto:
Una boda representa la unión de nuestra parte masculina y femenina. Según Jung, cada hombre tiene su Ánima, que es aquélla parte de si mismo que tiene cualidades de mujer, su lado emocional e intuitivo, su naturaleza sensible y receptiva. Cada mujer tiene su Ánimus, que engloba las cualidades del hombre, fuerza, decisión, valentía, su naturaleza activa. La descompensación entre el ánimus y ánima hace que los hombres sean inflexibles, dominantes y obstinados y la mujer insegura, ansiosa e indecisa. Asi que soñar que nos casamos es un excelente augurio de que estamos llegando a lo que Jung llamó Proceso de Individuación, a la integración de nuestra personalidad.
Y digo yo que ya tocaba, a los 30!
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Reconocerse
A veces uno tiene que pararse y reconsiderar su vida. Darse cuenta uno mismo de hacia dónde ha caminado y de si es hacia dónde quería ir, a todos los niveles, tanto profesional, como en relaciones, emocional, intelectual...etc. Darnos cuenta de que tal vez lo que queríamos ya no es lo que queremos, y eso implica un cambio de rumbo, un esfuerzo, un empezar de cero, un cambio de actitudes, incluso de valores.
Es normal en esos momentos dudar, sentir que uno se rompe por dentro, que no sabe quién es. Verbalizar ayuda, pero en este mundo cada vez más individualista a las personas nos cuesta enseñarnos y escuchar a los demás, escuchar sin prejuzgar, básicamente porque estamos demasiado ocupados en que no se desmorone nuestro propio yo.
Yo hace un año que me estoy rompiendo aunque hace poco que soy consciente de ello. Al principio me afanaba en recoger todas las piezas que se caían e intentar pegarlas en el mismo sitio, pero nunca acababan de encajar y siempre quedaba la fisura de la duda en el mismo lugar. Renunciar a la imagen que proyectamos de nosotros mismos no es tan sencillo, pero yo tengo la suerte de compartir mi vida con mi mejor amigo, y cada vez que él me mira me ve desnuda, con todos los miedos y expectativas y sueños y cicatrices volando a mi alrededor, pero sin ser yo. Y es él cuando me mira quien me hace confiar en mí y dejar caer...simplemente no aferrarme a algo que ya no me define, que ya no me pertenece, que ya no soy yo. Estoy descubriendo últimamente que me rompo y que cada pieza que cae deja entrever un yo más completo, más vital.
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viernes, mayo 12, 2006
Cosas de mí que normalmente no digo a nadie

- que tengo un duende que cumple mis deseos.
Pero sólo si lo deseo de verdad.
- que miento compulsivamente.
O porque digo lo que los demás esperan que diga, o por no dar explicaciones de más o porque soy demasiado susceptible a las críticas.
- que me victimizo, me juzgo y me absuelvo diariamente.
Y en varias ocasiones.
- que podría vivir en un mundo imaginario si no tuviera a nadie tirándome del pantalón hacia abajo.
Y aún así me cuesta bajar a la realidad.
- que soy impaciente y caprichosa y acabo pocas cosas de las que empiezo.
Pero si me confrontas lo negaré siempre (x el punto 2).
- que soy altamente susceptible a cualquier tipo de adicción.
Pero eso está más o menos bajo control.
- Que las cosas son blancas o negras.
Los grises me olvido de que existen.
- Que me cuesta quererme.
Y aceptar que los demás lo hacen.
- Que pienso las cosas eternamente y luego tomo las decisiones por impulso.
Lo que me mande el estómago, ni la cabeza ni el corazón.
- Que soy una borde y me puede la mala leche.
- Que me importa en demasía lo que los demás puedan pensar de mí.
- Que me encantan los vestidos de novia.
Y me paro en todos los escaparates... aunque no quiero casarme.
- Que ver las noticias a veces me deprime y otras me indigna.
Así que nunca sé lo que sucede en el mundo.
- Que soy experta en perder el tiempo.
- Que me acojona tener niños.
- Que a veces lloro a escondidas sin saber porqué.
- Que no he sido una persona estable en mi vida.
Aunque pretenda hacer creer lo contrario.
- Que nunca llevo minifalda porque me acomplejan mis rodillas.
- Que me emociona ver a dos ancianos cogidos de la mano.
- Que tengo una relación amor/odio con los gatos.
- Que a veces hablo de más y otras me escondo en un rincón.
- Que funciono a base de cabañas.
Llámese cabañas, llámese obsesiones. Cuando termino con una pierde el interés y me busco la siguiente.
- Que este blog es una autoterapia para saber quién soy.
Publicado por Agia en 1:29 p. m. 7 comentarios
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