Porque no nos fiamos de nadie. Eso me dijo Menina hace poco y me hizo pensar que si tiras del hilo se convierte en causa última de muchas otras cosas. Porque no nos fiamos de nadie, y mucho menos de los que son diferentes a nosotros.
Esta sociedad no aliena a los inmigrantes, no puede, son demasiados. Esta sociedad no rechazó su entrada cuando necesitó mano de obra tras la IIGM, pero de repente se ha dado cuenta de que aquellos que llegaron nunca aprendieron la lengua del país porque no lo necesitaron, y sus hijos tampoco o mal. Hay barrios que ya no son ejemplo de integración de dos culturas como antaño, la holandesa y la turca, o la holandesa y la marroquí, hay barrios que los holandeses ya ni siquiera pisan porque se sienten extraños entre una gente que hablan una lengua que ellos no entienden y que aún no han aceptado que forma parte de esta nueva sociedad. Hay controversia, mucha, porque según esta sociedad no hay racismo pero sí hay clases porque hay diferencias. Con la llegada masiva de inmigrantes y la incorporación de sus hijos e hijas a las escuelas de enseñanza primaria, se encontraron que las escuelas de estos barrios eran de un colorido inusual y los padres empezaron a preocuparse por sus buenos hijos blancos, por los ejemplos que iban a observar, por si el nivel de los estudios iba a descender, porqué estaba claro que un niño marroquí no podia tener las mismas oportunidades que uno holandés, y si iban a la misma escuela el holandés iba a estar en desventaja frente a otros holandeses cuando se sumergiera en el mundo laboral. Porque esta sociedad es así, es ferozmente competitiva, racionalmente económica y orgullosamente clasista. Así se formaron lo que llaman witte schools (escuelas blancas) y zwarte schools (escuelas negras) donde desde bien pequeños los niños aprenden en esta sociedad tan integradora el concepto de diferencia, no económica, no por el barrio donde vives ni por la marca de tus pantalones, sino básicamente por el color de tu piel. ¿Y qué es sino el racismo?
No acaba ahí. Utilizan tres conceptos: buitenlander (extranjero), alóctono y autóctono. El extranjero es el que acaba de llegar, el que no tiene permiso de residencia definitivo. El autóctono es el que es de aquí, es blanco y tiene pasaporte holandés. El alóctono es el hijo del inmigrante que ya nació aquí, que tiene pasaporte holandés, que ha estudiado y ha vivido en la sociedad holandesa y disfruta de los mismos derechos y obligaciones que un autóctono, pero no es blanco. Es decir, que en esta sociedad no existe racismo, pero existe una palabra que te define según tu color, sólo y exclusivamente eso, con las connotaciones que conlleva. Me parece un poco fuerte, no el hecho de que así sea, porque sucede en muchas partes, sino que encima nos vendan la moto de sociedad abierta e integradora. Vamos, hombre!
domingo, mayo 28, 2006
idiosincrasias, curiosidades....2
Publicado por Agia en 10:41 a. m. 7 comentarios
Etiquetas: Holanda
jueves, mayo 25, 2006
idiosincrasias, curiosidades y anécdotas de este país
La comida. Esta gente no sabe comer. Cuando van al restaurante y piden pescado se quejan de si encuentran una espina. La carne y pescado que encuentras en el super está envasada y la calidad es pésima, cuando cocinas carne picada suelta una grasa inmunda que hace que se cueza la carne en vez de freirla (tienes que colarla) y el pescado sabe a nada. Puedes comprar en las tiendas turcas y marroquís, donde el producto es algo mejor, pero no hay pescado, ése sólo lo encuentras en pescaderías especializadas carísimas o en el mercado. Y el mercado en todo suu esplendor es una sombra de cualquier mercado español, hay pocas paradas, escaso producto y caro. Eso sí, puedes encontrar todas las guarrerías asiáticas del mundo, al menos eso abre un mundo culinario sin explorar.
Los animales. la gente no come conejo, o no suele, así que estos animalejos corretean por el campus de la uni a su antojo. Los patos se son los reyes del canal, se pasean, se pelean, se aparean y desde hace un mes o así ya aparecen con la prole detrás, qué majos.
Las flores. Por todas partes, la gente incluso se encarga de cuidar los jardines públicos porque sí, porque les gusta. Los niños recogen los pétalos que caen de los árboles, forman montañas y se tiran. nadie arranca una flor porque es bonita, porque es bonita se queda donde está. Un respeto difícil de hallar en España.
Los niños. Juegan con tizas de colores y pintan la acera los días de sol. Ningún vecino cascarrabias se queja de que ensuacian el suelo público, qué tontería, son niños y es tiza, cuando llueve se va hasta que vuelve a hacer sol y vuelven a su pizarra gigante.
Las bicis. Por todas partes, todo el mundo, los trajeados y las amas de casa, los niños y los abuelos. Es lo que hace a todo el mundo igual en una sociedad tan clasista. Y el respeto por las bicis, tienen preferencia incluso ante los peatones.
Publicado por Agia en 11:36 a. m. 12 comentarios
Etiquetas: Holanda
martes, mayo 16, 2006
La orquídea
Ahí va la muestra sacada de Keukenhof, también llamados Los jardines de la Reina, donde había un pabellón llenito, de todos los colores y tamaños.
Ésta fue mi preferida.
Publicado por Agia en 8:39 p. m. 6 comentarios
sábado, mayo 13, 2006
Primavera
Hoy he paseado en bicicleta. El día era luminoso y a mi paso caían de los árboles pétalos blanquecinos que por un momento se me han aparecido como lanzados sobre mi persona de forma voluntaria y consciente por el viento, como acompañando y embelleciendo mi camino, como a una princesita en su cuento. Me ha hecho gracia y me he sentido afortunada por haberme fijado en ello. David pedaleaba a mi lado con mirada ausente, volvíamos a casa. He pensado que hacía bueno, que era sábado, que había que aprovechar para estar en la calle, que no quería volver a casa y que david seguramente no querría demorar la vuelta pero que le diría de ir a tomar algo. A él le gusta estar en casa. Pero entonces no sé porqué no he querido interrumpir su pensamiento y he pensado que qué suerte que estaba a mi lado y que no paseaba sola, y no le he dicho nada. De repente me ha dado igual irme a casa o no, sólo he seguido pedaleando, y entonces me ha parecido que comprendía por un segundo lo que significa vivir en el presente. Lo que hace la hierba y un sol de verano.
Publicado por Agia en 8:51 p. m. 6 comentarios
jueves, mayo 11, 2006
Vacaciones
Publicado por Agia en 11:49 a. m. 6 comentarios
Etiquetas: David, Holanda, peticiones, viajes
viernes, marzo 10, 2006
Miscelánea

Se me pasó el día 8, que además de ser el día internacional de la mujer (trabajadora), es el cumpleaños de mi amiga...siempre igual con las fechas importantes.
Ayer vi Crash, qué buena. Últimamente le doy vueltas al tema del racismo. Vivo en Holanda, una sociedad históricamente abierta e integradora de otras culturas, y sin embargo cada vez más noto un racismo latente, que palpita sin que se vea, en comentarios intrascendentes. Hoy en una discusión en clase hablábamos de cuándo pasas de ser forastero a ser considerado holandés. Hablábamos de un amigo de una compañera, de padres...afganeses? ...creo, e inesperadamentela ha surgido la pregunta de si tenía la piel blanca. Y la gente no se escandaliza.
A petición de Milongas ahí va un nuevo tema:
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Publicado por Agia en 2:02 p. m. 5 comentarios
miércoles, marzo 01, 2006

Hoy ha nevado. Salí de casa esta mañana a buscar mi bici y estaba el sillín blanco. Seguía nevando, e intentaba pedalear sin mirar al suelo, por aquello de que si vas mirando al suelo te pierdes la vida, y los copos se estrellaban contra mis pestañas y se colaban por los agujeros que encontraban, boca, nariz... Un rollo. Al salir de clase nos hemos hecho fotos. Hoy B. no ha venido a clase porque sus hijos, que acaban de encontrarse después de 2 años, nunca habían visto la nieve. (En Filipinas la temperatura mínima es de unos 16 grados.) Les imagino a los 4 detrás de la ventana, cada uno con su miedo, pero viendo aquella fiesta de bolitas blancas, revoloteando y girando a su antojo, estampándose contra los árboles, contra la acera y contra el cristal, seguro que ha hecho que se olviden de ellos por unos minutos, quizás más. Quizás es el comienzo de una nueva forma de entender la vida juntos, y la nueva forma de entender qué es y qué hace un papá.
Publicado por Agia en 1:29 p. m. 1 comentarios
domingo, febrero 12, 2006
A mi Miguel
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Buen viaje a Venezuela corazón. Cuidado con las venezolanas que tienes que volver. Te veo pronto. Y nos echamos un cantecito, para rememorar viejos tiempos.
Publicado por Agia en 12:59 p. m. 3 comentarios
sábado, febrero 11, 2006
Otras realidades
Me enorgullezco de poder decir que mi experiencia laboral es amplia y variada. Uno de mis mayores logros es haber trabajado en una cadena de montaje, montando elevalunas eléctricos exactamente. Había un puesto en la cadena en que tenías que repelar con un cuter (sin guantes) unas piececitas de plástico amarillas del tamaño de mi uña pequeña que salían con rebabas. Ahí te dejabas los dedos literalmente. Éramos unas 8 chicas, yo tuve la suerte de que, después de rotar por todos los puestos un mes, me dejaran en control de calidad. A la chica que le tocaron las rebabas tenía 38 años y ningún estudio. A los dos meses me fuí de ese trabajo. Recuerdo un día en que vino el jefe de planta a nuestra línea y, ante mis atónitos ojos, vi como en vez de dirigirse a una trabajadora directamente le hablaba a la encargada de la linea para que ésta le transmitiera el mensaje. Lo ridículo del tema era que estaban los tres juntos! Puede verse como una gilipollez, yo en ese entonces lo vi como una extrema rigidez jerárquica en la que el trabajador está a la altura de un champiñón porque el jefe decide ponerle allí. Y sin rechistar. Yo me fuí, y mis compañeras nunca entendieron porqué rechacé un contrato que ellas ansiaban tanto, porque aquello, después de todo, era un buen trabajo. De 6 a 2 y bien pagado. El resto no importa cuando necesitas pasta de verdad.
Más tarde estuve de recepcionista en un CAS (Centro de atención a drogodependencias). Allí quedó clara que mi vocación de psicóloga era inexistente. Veías allí a los chavales un día, y al día seguiente ya no. Unos dejaban de venir y te enterabas que se estaban pinchando otra vez. Otros simplemente se habían pasado de la raya y ya no iban a volver. Había un señor que venía por alcohol, siempre organizando a los demás, siempre quejándose también. tú estás en recepción, te llaman por tu nombre, te cuentan su vida, sus cosas... de alguna manera les coges cariño, aunque yo iba a estar allí sólo 4 meses. Al cabo de un tiempo me lo encontré en la cola del súper con un pack de cervezas en la mano. No me reconoció. Y yo me di la vuelta y me marché...no fuéramos a crear una situación violenta.
Trabajé también 5 años en publicidad. Allí descubrí el verdadero concepto de "fauna humana", seres que se asemejan a tí, que tienen ojos, y manos, y caminan igual que tú, pero que son de otra naturaleza, otros objetivos, otra manera de actuar y otro sistema lógico-moral que yo no acabo de comprender todavía. La máxima era "todo por el plano"... y el límite de ese todo... a veces no está tan claro. Todo por dinero, todo por el éxito, todo por que aparezca tu nombre en unos créditos, todo, porque si no subes, es que bajas con el pie de otro en tu cabeza. Así funciona y así se aceptan las reglas del juego.
Ahora vivo en Holanda y trabajo lavando platos en un restaurante. Me costó mucho, mucho, muchísimo tiempo entender que esa situación vital no era un fracaso personal. Muchos seguramente pensarán que sí lo es. Ahora mismo me da igual. No estoy contenta con mi trabajo, pero me permite ser más feliz de lo que era. Para intentar mejorar mi situación laboral me apunté a un curso de holandés subvencionado por el gobierno, y obligatorio para los no europeos que residen en este país... y eso sí ha sido para mí ver el mundo entre 4 paredes. Somos 32, gente de una amplia variedad de nacionalidades, pero las diferencias no son que tenemos un color de piel distinto y hablamos una lengua diferente. Las diferencias no son si llevas o no pañuelo en la cabeza o si has venido para casarte y tener niños o simplemente para tener una nueva experiencia. Las diferencias van más allá, y salen por la tele, pero a veces nos resulta demasiado incómodo verlas. Hay un chico en mi clase que lleva 2 años sin ver a su esposa y a sus dos hijos. Vienen este sábado. Tiene ganas, pero tiene miedo, su realidad va a cambiar y no sabe...no sabe nada. Es refugiado político.Vino para evitar que le mataran, pero cada vez que recibe noticias de sus amigos no puede evitar sentise culpable porque ellos están dando la vida y él huyó por salvarla. Está aquí, seguro, pero no está aquí. Vino porque quiso, pero no quiere quedarse, y a veces si pudiera, estoy segura de que volvería atrás y no cogería ese avión. Aunque le costara eso, la vida. Y eso sí es otra realidad.
Publicado por Agia en 11:04 p. m. 4 comentarios
Etiquetas: experiencias, Holanda
martes, enero 31, 2006
Vivir en el anonimato

Uno toma la decisión de irse de su país por amor, en busca de oportunidades o simplemente porque ansía conocer otras realidades. No es fácil, pero tampoco lo es vivir en general, la realidad es distinta y hay otros retos, pero menos presiones también. Te acostumbras a estar contigo mismo, a tener pocas personas alrededor con las que contar, a las nuevas rutinas... y si consigues no comparar lo que tenías antes con lo que tienes ahora, realmente es posible ser feliz en cualquier lugar. Sólo hay que buscarlo, quererlo conscientemente, y transformarse. De mi vida anterior hecho de menos el acceso a la gente, la espontaneidad de un café a media tarde con alguien que has encontrado por la calle o que simplemente tiene la tarde libre igual que tú. Hecho de menos la risa entre la gente que te entiende y que te conoce, con la que compartes historias pasadas que te unen por encima del momento presente. Hecho de menos entender en la cola del super las conversaciones a mi alrededor, el poder ir al cine y ver una película española. La facilidad de saber cómo funcionan las cosas, la burocracia, la sanidad, el idioma. De mi vida de ahora me llena el compartirla con David, el aire fresco y el silencio en las calles, el cine en VO, y la sensación de tener una realidad por descubrir que me pertenece y puedo modelar a mi antojo. Adoro ir bici por la ciudad, abrigada y con el viento frío azotándote la cara, la tranquilidad, el verde, el verde en los árboles de los canales, en el césped de los parques, en los prados que se prodigan a lo largo de las vías del tren. Como Lorca decía "Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa." La sensación de irrealidad me acompaña desde hace un año, de vivir sin "tener que" hacer nada en concreto, de abalancha de sensaciones que no sabes muy bien dónde meter en el casillero y de no saber, de realmente no saber qué va a pasar mañana, o el mes que viene, y de no importar demasiado.
He vuelto a encontrar el equilibrio en la cuerda floja entre las expectativas vitales y los sueños frustrados, y de alguna manera me ha devuelto la magia de prestar más atención a lo que realmente quiero, y de dar menos importancia a cosas que sólo tienen importancia si vives en el lugar donde has nacido.
Publicado por Agia en 12:56 p. m. 2 comentarios
Etiquetas: experiencias, Holanda, palabrería, yo






