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jueves, septiembre 10, 2009

elijo vivir


Tengo una amiga que desprende energía positiva. Esa luz que contagia a los demás y les llena de alegría. Puedes ser o no consciente, puedes absorberla con más o menos facilidad, pero el caso es que allá donde va le sale un club de fans. Hace poco se lo dije, y ella contestó: ¿y sabes por qué? Por que me gusta vivir.

Y es que vivir entraña muchas más acciones que simplemente respirar. Vivir, lo que se dice plenamente vivir, hay que hacerlo con los 6 sentidos puestos en ello, para no darte cuenta un día de que aquello que has estado haciendo no era más que pasar el tiempo, u observar la vida, o esperar mejores momentos. Hay miles de vidas distintas, y sin embargo, vivir...lo que se dice vivir, sólo puedes hacerlo de una: sin miedo.

miércoles, septiembre 24, 2008



Últimamente me encuentro que me levanto por las mañanas y soy feliz. Y cuando lo digo en voz alta no puedo evitar bajar la voz, no sea que los dioses o la vida o lo que sea descarguen su furia sobre mí y sin saber cómo se desvanezca el sentimiento como si se tratara de humo o de una ilusión.

De la felicidad se habla siempre con la boca pequeña y con personas escogidas, pues al pronunciarla parece como si la palabra se lavara y perdiera su vigor. Y ese mismo miedo al capricho de los ángeles es lo que nos hace vivirla como si en realidad no nos perteneciera, con miedo a tocarla, como las cajas doradas de los escaparates por Navidad, que sabemos hermosas y vacías, pero que resplandecen eternas a los ojos de los niños detrás del cristal.

martes, septiembre 09, 2008

Momentos para no pensar

Si lo entiendo bien, la vida no es más que un viaje donde cada uno se busca la vida para vivirla lo mejor que puede. Poca cosa más. El decidir qué es lo que a cada uno le conviene, le gusta, le hace sonreir o le hace crecer es algo que para mí se escapa a una regla fija o a un estado de ánimo concreto. A veces es un libro, a veces es una conversación, a veces es mirar a alguien y verte en un espejo, dándote la perspectiva del camino que uno ha recorrido ya. A veces lo que te resulta conmovedor un día te acaba provocando desánimo, o lo que te permitió crecer en un momento acaba por paralizarte. Es difícil diferenciar lo que te hace sentir mejor porque engrandece el propio ego de lo que conviene para no quedarse estancado, para no quedarse dando círculos sobre una idea o comportamiento que fue útil en su momento pero que ha dejado de ser válido. Si se tratara de conseguir verdades inmutables vivir no tendría tanta gracia, supongo.

Por mi parte, pienso que no vale la pena luchar por todo, sin embargo entiendo que las metas más difíciles se consiguen con esfuerzo, y que muchas veces lo que vale la pena se reconoce una vez has llegado. Anticipar es humano, es lógico y es aconsejable, aunque la mayoría de las veces sea una pérdida de tiempo.

Yo dejé mi trabajo hace 3 meses porqué sentía la necesidad de un cambio de rumbo y empecé un máster, pero últimamente me encuentro que mi saldo disminuye al ritmo de mi paciencia y de mis expectativas. El no tener trabajo me da tiempo, que es lo que pretendía, pero al mismo tiempo atenta entre otras cosas contra mi potencial de consumo y contra la sensación de autonomía y de poder a la que estaba acostumbrada, y eso me molesta, me incomoda y me hace sentir en deuda con David, no puedo evitarlo, creando en mí una sensación de vulnerabilidad que me desestabiliza más de lo que esperaba. Así que cuando me levanto con mal pie me zambullo con un café con leche en Internet y mando un par de currículums sin demasiado empeño, consiguiendo así calmar temporalmente mi sentimiento de culpa sin renunciar a lo que quiero, que en definitiva es no currar. ¿Pérdida de tiempo? Tal vez, probablemente. Aunque estoy convencida de que la verdadera pérdida de tiempo sería buscarme un curro y ya, y volver a lo de siempre: resposabilidades, decisiones, estrés, poco estímulo intelectual, demasiada implicación emocional, ninguna energía al llegar a casa y desánimo para vivir en general. No quiero volver a un trabajo que me vacíe como los que he tenido hasta ahora, y cuando digo esto una parte de mí me está llamando ingenua, infantil, soñadora, me dice que ya soy mayorcita para seguir creyendo que un trabajo es algo más que una fuente de ingresos, y se ríe de mí. Y la verdad es que si tuviera un plan..., pero tampoco lo tengo. Así que no me queda más que seguir para acabar el máster, seguir juzgándome por ello y seguir... y a ver adónde nos lleva esto. Tal vez incluso a hacer las paces conmigo misma.

jueves, junio 19, 2008

El hábito de comparar...nos


Somos incapaces de apreciar el valor de las cosas de forma absoluta. Necesitamos compararlas para saber si son buenas o malas, mejores o peores, y necesitamos que la comparación sea relativamente fácil: compararemos un camiseta con otra camiseta, no una camiseta con un cinturón si podemos evitarlo. Valoraremos la calidad, cómo nos sienta, los colores, el precio... y al final nos quedaremos aquella que por comparación nos parece mejor.

Reflexiones a raíz de Las Trampas del Deseo, de Dan Ariely, Ed. Ariel. Parece que promete.

Yo me comparo constantemente para saber quién soy. Necesitamos espejos, de forma que uno no puede sentirse atractivo si no hay nadie a quien atraer, o caritativo si no hay nadie a quien ayudar. Lo importante, lo crucial, no es evitar la comparación, sino no ser parcial con ella, no utilizarla parea esclavizarnos, para autoexigirnos o para justificarnos. Comparémonos, pero con el ancho mundo que nos rodea y con aquel que imaginamos más allá de nuestra experiencia real. Sólo la multiplicidad de puntos de vista nos acercará a la verdadera libertad.

domingo, septiembre 02, 2007

Amigos

(Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad). Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Diccionario de la Lengua Española (22ª ed.)

Cuando descubres que el afecto ya no es puro, ni desinteresado y que tal vez nunca lo fué. Que no se fortalece con el trato, sino que se abren brechas, pero aún así sobrevive un sentimiento llevado por la inercia, por recuerdos, porque el tiempo que hace que te acompaña pesa demasiado.

Entonces pasas tu período de duelo -un cambio de mirada, una recolocación de esa persona dentro del cajón que le corresponde en tu escala de valores-, entre desengañada y enfadada, y hablas sola en voz alta diciendo todo aquello que pensaste pero que nunca hubieras pronunciado por evitar confrontaciones más serias. Y es que en el fondo qué más da si cada uno es como es. Todos cambiamos y redefinimos nuestras relaciones con los demás. Quizá no es amistad, quizá ya no, pero da por seguro que es amor.

jueves, mayo 31, 2007

La tele


A veces pienso en el ser humano, en mí, en si cada uno con su granito de arena, que es su propia vida, no debería hacer algo en lo que creyera, algo que trascendiese a uno mismo y que ayudase, o al menos estuviera dirigido, a anteponer un bien común y a mejorar el mundo que nos rodea.

Algunos lo hacen, y se esfuerzan diariamente en prestar atención a los detalles, en reciclar, ahorrar agua y electricidad, no comprar según qué marcas que atentan contra la calidad de vida de otros... aunque no tengan cara y sean de países muy lejanos. En devolver sonrisas a los bocinazos de la mañana, a tener cuidado de no herir, ofender o manipular, en la voluntad de ayudar, en intentar ver lo bueno en aquello que miras, sea lo que sea o quien sea.
Otros colaboran o están afiliados a organizaciones pro-medio ambiente, o por la libertad, o la tolerancia, o la igualdad. Como sacar a pasear un día a la semana a discapacitados y llevártelos al cine o de copas. Aquellos que hacen o invierten en hacer que alguien en el mundo esté menos mal. A todos les admiro, en especial a aquellos que consiguen creer y vivir de la misma manera, porque al fin y al cabo son el ejemplo.

Pero en especial otorgo especial importancia a los comunicadores, a aquellos que llegan a muchos y que con su voz, con su discurso, están creando una opinión pública. Aquellos pienso que deberían regirse más que nadie por un código ético y moral, porque son ellos los que se acaban colando en cada salón de cada casa, y son ellos los que bombardean un tipo de información u otra, y son ellos los que desgraciadamente dirigen y establecen el camino de la mayoría. Por eso ellos, nosotros, somos especialmente culpables de que las personas hoy en día no tengan acceso a la información para poder ser críticos y tener una opinión que no sea blanco o negro. Anteponer las audiencias al valor fundamental socializador que tienen los mass media es un error que la sociedad paga desde abajo, desde los que además de no tener información, no tienen acceso ni tiempo, y contribuye a crear nuevas generaciones desnutridas, desalentadas e insatisfechas.

Que ya está bien, hombre, que es una vergüenza que se hagan llamar televisiones públicas.

sábado, abril 14, 2007

PREDICAR CON EL EJEMPLO

"Aparte de "ganar dinero" como objetivo empresarial, Martínez subraya la "labor social" que deben cumplir las empresas como generadoras de riqueza."

El País hoy publica una noticia en portada que me ha impresionado, y las cosas buenas que suceden en el mundo hay que hacerlas saber. He aquí un señor ante el cual me quito el sombrero, porque al leer esta frase me ha hecho de repente volver a creer que otro mundo es posible. Y porque son los actos y no las palabras las que cambian realidades.

Y ya de paso, recomendar un par de pelis que hablan del tema y me parecen bastante educativas en temas de inmigración: Agua con sal (absténganse los que no gusten de dramones) y la serie Vientos de Agua, 14 capítulos si no recuerdo mal de los cuales se emitieron por canal nacional sólo 3 a horas intempestivas. Se pueden encontrar en la red. Vientos de agua es sin duda la mejor miniserie que he visto nunca, un casting excepcional y una historia de personajes en dos momentos distintos de su vida, llena de sutilezas y verdades, que te hará ver los 14 capítulos del tirón. No os la podéis perder.

viernes, abril 13, 2007


Quiero tener niños. Quiero verles crecer, darles la manita para empezar a andar, enseñarles qué son los colores, la hierba húmeda, el olor de las flores, el reflejo del agua. Quiero que me miren con esos ojos sin malicia que tienen, con esos ojos que se sorprenden con las cosas más inverosímiles. Cosas que yo ya no recuerdo si a mí también me sorprendieron. Quiero contarles historias y ayudarles a imaginar las suyas propias, enseñarles que no hay que tener tanto miedo, ayudarles a juntar letras para escribir por primera vez su nombre, a lo que seguirán sus gustos, sus aficiones, sus sueños. Quiero jugar a cocinitas o a los caballos o a escondernos y perseguirnos y tirarnos al suelo, y verles reir de esa manera que sólo los niños saben. Quiero enseñarles las cosas bonitas de este mundo, las cosas que a mí me hacen sentir viva, o feliz o simplemente tranquila, como regar una planta, o escuchar una canción, o mirar un amanecer con sus colores de arcoiris. Quiero estar allí para que beban de mí y beber yo de ellos al mismo tiempo, y cada día aprender a ser más feliz y mejor persona, por y para ellos. Quiero enseñarles a no conformarse, a ser ellos mismos, a aceptar la diferencia y a apreciar el conocimiento. Quiero que conozcan a Anna, que puedan sentirse queridos por ella, que conozcan a Vanesa y se vayan de la mano con ella a su mundo de magia. Quiero verles caerse y levantarse para seguir jugando, para seguir viviendo. Quiero ver sus contradicciones, sus dudas, sus miedos, sus estallidos de ira y de felicidad. Yo quiero verlo, yo quiero vivirlo. Por estas razones, tan simples y tan egoístas, siento que quiero de repente tener niños.

lunes, abril 02, 2007

Crossing borders

Regreso, sí. No de forma constante, pero por aquí estaré cada vez que quiera contaros algo.

Pasó el invierno por fin. Curiosamente aquí llevamos casi 2 semanas de sol primaveral mientras en España nieva y llueve torrencialmente. Por una vez me alegro de estar aquí y no allí. Me siento mejor, y conociendo ahora mis tendencias depresivas ante la falta de luz, intentaré organizarme las vacaciones en invierno e irme a algún país de clima tropical a pasar la Navidad. La verdad es que Holanda con sol es fantástica, la tranquilidad, las bicis, el verde de la multitud de parques, de los árboles en los canales, las flores de todos los jardines... Con sol dejo de querer coger el primer avión hacia España de nuevo y soy capaz de valorar las cosas que este país me permite y que en Barcelona serían imposibles. Como tener una casa con jardín y una hamaca de colores. Como escuchar el silencio roto por algunos pájaros y el zumbido de los abejorros, ni un coche, desde mi habitación. Como tomarme un café con un porrito a las 4 de la tarde en un barco amarrado a 5 minutos de casa, y dejar que se me embriague el pensamiento al compás de las maderas que se mueven con el agua.
Me voy a quedar aquí por una temporada, está hablado y decidido. Pueden ser 4 años, pueden ser más. Tengo que acostumbrarme a estar aquí, intentar dejar de echar de menos, y hacer más esfuerzos por cubrir esas ausencias a base de teléfono, msn o skype. Abrirme más y a más gente, y sobretodo no agobiarme por que las cosas van más despacio de lo que a mí me gustaría.
Aprender holandés de verdad, no para ir a comprar pan y que me entiendan, sino ser capaz de contratar una póliza, de ir al médico y explicar qué me duele y cómo, de saber quién o cómo se hace la renta, la ITV del coche, ... etc. Muchas cosas de las que hasta ahora he huído y asumía David en gran parte, pero que si realmente quiero sentirme bien aquí, tengo que ser capaz de llevar a cabo por mí misma sin que me cueste un esfuerzo terrible. Y 4 años... ya son años, los suficientes para tener niños, y entonces sí que no puedo permitirme el lujo de no entenderme con quien me tenga que entender en caso de urgencia. Llegó el momento de seguir construyendo ahora que los cimientos estan puestos y dejar de pensar en si hice bien construyéndolos aquí o debería haberlos puesto de otra manera en otro sitio con otra orientación... Es lo que hay, me guste o no, me guste más o menos, aquí estoy y aquí me quedo, aunque haya cosas o personas que se queden por el camino, que no consigan llegar tan lejos, que sea demasiado esfuerzo. Aunque me pierda la recta final de mi abuelo, cómo crecen los hijos de las personas que quiero, aunque me pierda los momentos importantes, los sueños y las crisis de esas personas. Estoy pero no estoy, igual que ellos, están pero no están. Podemos estar informados, podemos compartir, pero no podemos participar porque nuestras vidas no coinciden en el espacio-tiempo, y yo ya no sé cómo son las suyas, y ellos aún menos cómo es la mía. Y en el fondo no importa tanto si al final nos ponemos al día con un café cada tres meses o una llamada de hora y media cada dos. Todo es un esfuerzo, y como tal hay que valorarlo. La vida continúa, y continúa para todos.

Este país me ha dado la posibilidad de aprender, de enfrentarme a mí misma, de conocerme más. David ha posibilitado todo eso y me ha acompañado siempre, sin dejarme sola a menos que yo se lo pidiera. He conocido personas de otras culturas, de ojos rasgados, o pañuelo en la cabeza, da igual, aprendes a acercarte a ellos, aprendes a que no importe el color de la piel o la lengua que hablan. Y es comparándome con ellos, con los de fuera que llegaban como yo, y con los de dentro, altos, guapos y rubios, que percibo más quién soy y me defino más conscientemente. Y es en el marco de esa diferencia donde aprendes a ver detalles, cosas sutiles que antes me pasaban desapercibidas. Pero es también desde detrás de la frontera, citando a Lipovetsky, cuando lo que antes eran diferencias se convierten en similitudes y se es capaz de apreciar al mundo de forma más global y abierta. Cruzar fronteras es la forma de crecer como persona, y no sólo fronteras físicas, también fronteras emocionales, intelectuales, cualquier limitación que uno tenga, que uno se imponga a sí mismo, se convierte en una frontera.Y cruzarlas es la forma de perderles el miedo.
Así que aquí estoy. Seguiremos hablando para conocernos, tal vez de otra forma, con otro tono, pero desde detrás de la frontera, desde mis circunstancias siempre.

miércoles, noviembre 29, 2006

Libertad y amistad

Pensamiento de esta mañana: a nadie le debes nada excepto lo que tú decidas deber. Tú eliges lo que das, cómo y a quien. Igual que eliges lo que quieres recibir, de quién y de qué manera.

Yo a Anna no le debo nada, excepto mi más sincera honestidad. Yo elijo enseñarle mis miedos y volverme vulnerable ante ella. Y también elijo recibir lo que ella quiera darme y cómo...lo más difícil, elijo intentar agradecer todos y cada uno de sus gestos, porque ella podría elegir no tenerlos. Y no sería justo culparla de defraudar mis expectativas, porque son MIS expectativas y Anna no me debe nada, excepto lo que ella quiera deberme.

miércoles, noviembre 22, 2006

7 y 35 de la mañana, ya estoy en casa. Cambio el País digital por canutito y leche con nesquik, mejor. Mucho mejor.

Hoy he vuelto con un compañero de trabajo y me he visto a mí misma hace dos años, igual de quemada. Pensamiento del día: cuando empiezas a quemarte en un curro... cambia las cosas o de curro antes de quemarte del todo, o si no al final ya no piensas con claridad.

martes, octubre 17, 2006

La felicidad

Quién no vive hoy en día buscándola? Y quién sabe definirla? Quién es capaz de decir lo que necesita para tenerla y que no se vaya jamás? La felicidad, igual que el aburrimiento, es un estado mental. No existe por sí misma, sino a consecuencia de otras cosas como la risa, como el amor, como el altruismo, la familia... cada uno con sus valores los ordena y los mantiene como puede y como le dejan... tal vez como el éxito, como la calidad de vida, el tener una casa con jardín o esquiar cada invierno en los Alpes. La felicidad es, al fin y al cabo, la zanahoria colgada delante del burro que se mueve cada vez que hacemos un paso para atraparla y no nos damos cuenta que la movemos nosotros mismos. La felicidad es lo que sostiene el capitalismo de consumo, y sin embargo seguimos jugando a comprar calidad de vida en potes pequeños pensando que así nos asemejaremos más a esa imagen que tenemos. La felicidad, perdonen el atrevimiento, no existe y simplemente se mantiene por el anhelo de encontrarla.
Si realmente quieres ser feliz, simplemente procura estar contento.

miércoles, agosto 23, 2006

Lo que le dices a un amigo


Lo que le dices a un amigo que no sabe dejar de sufrir no es siempre lo justo y necesario, a veces te salen las palabras a borbotones y no alcanzas a encontrar el tono que quisieras para decir, no con las palabras sino con el cuerpo, con la voz, que todo pasa y que las inseguridades, los miedos y las frustraciones se quedan sólo el tiempo que tú los dejes.

Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.
Pedro Salinas.

lunes, marzo 06, 2006

Decir adiós. Puedes decirlo con rencor, con el pecho constreñido hasta que quiebra la voz. Adiós queriendo decir vete, queriendo ser un paso adelante a veces... para que sea de nuevo, y otras uno atrás, para que nunca hubiera sido. Puedes también decirlo con sobriedad, sin perder la compostura ni de cuerpo ni de espíritu. Aquellos en que adiós significa poco más que eso, adiós. Quizás a veces adiós de "gracias por todo", o... "encantado", o ..."a veces me acordaré de ti", más o menos cálido, pero siempre saliendo tú delante y cerrando la puerta cuando te vas. También hay adioses resignados, adioses mentirosos, adioses orgullosos, culpables, mudos... hay muchos adioses. Da igual a quién si es una persona a la que quieres. Da igual a qué si hasta el momento ha viajado contigo, ya sea en tus bolsillos o por debajo de tu piel. Da igual, siempre te revuelve.

domingo, febrero 12, 2006

A veces lees unas palabras de alguien a quien no conoces y sientes que podrías enamorarte de por vida.

sábado, febrero 11, 2006

Recordatorios


A veces conoces por casualidad a alguien en un bar, o te haces amigo del panadero, o entras en un nuevo piso compartido y resulta ser un viaje iniciático los 20 meses que estás allí. A veces abres la puerta sin sospechar que esa persona acaba de entrar en tu vida para quedarse. Este texto me lo mandó una de esas personas. Gracias Doms por seguir tan cerca.


¿QUIÉN MUERE?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos; quien no cambia de marca,
quienno arriesga vestir un color nuevo, y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión; quien prefiere el negro
sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los
bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el
trabajo; quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás
de un sueño; quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir
de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja
ayudar.
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o
de la lluvia incesante.
Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no
preguntando de un asunto que desconoce, o no respondiendo cuando le
indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar
vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida
felicidad.

Pablo Neruda

miércoles, febrero 01, 2006

Bucles


Algunos pensamientos...

Si la felicidad viene siempre a consecuencia de otras cosas, no es absurdo centrar nuestras vidas en hallarla?

Si miras buscando algo en concreto, nunca sabrás si lo que ves es real o es el reflejo de tu deseo. Entonces, sirve de algo mirarse a uno mismo para buscar el propio camino? Existe ese camino? Y si se va construyendo...no estamos malgastando el tiempo al mirar hacia dentro y no hacia los demás?

De acuerdo que el pasado condiciona nuestro presente, pero el recuerdo es selectivo y nosotros lo reforzamos o no, y si además tenemos la capacidad humana de escoger, no son las circunstancias las que determinan nuestro comportamiento... entonces... no somos libres de elegir lo que somos a cada momento? Si somos desgraciados, lo estamos eligiendo? Porqué? Por mimetismo tal vez? Porque no hacerlo podría parecer vacuo o incluso inmoral?

martes, enero 31, 2006

Vivir en el anonimato


Uno toma la decisión de irse de su país por amor, en busca de oportunidades o simplemente porque ansía conocer otras realidades. No es fácil, pero tampoco lo es vivir en general, la realidad es distinta y hay otros retos, pero menos presiones también. Te acostumbras a estar contigo mismo, a tener pocas personas alrededor con las que contar, a las nuevas rutinas... y si consigues no comparar lo que tenías antes con lo que tienes ahora, realmente es posible ser feliz en cualquier lugar. Sólo hay que buscarlo, quererlo conscientemente, y transformarse. De mi vida anterior hecho de menos el acceso a la gente, la espontaneidad de un café a media tarde con alguien que has encontrado por la calle o que simplemente tiene la tarde libre igual que tú. Hecho de menos la risa entre la gente que te entiende y que te conoce, con la que compartes historias pasadas que te unen por encima del momento presente. Hecho de menos entender en la cola del super las conversaciones a mi alrededor, el poder ir al cine y ver una película española. La facilidad de saber cómo funcionan las cosas, la burocracia, la sanidad, el idioma. De mi vida de ahora me llena el compartirla con David, el aire fresco y el silencio en las calles, el cine en VO, y la sensación de tener una realidad por descubrir que me pertenece y puedo modelar a mi antojo. Adoro ir bici por la ciudad, abrigada y con el viento frío azotándote la cara, la tranquilidad, el verde, el verde en los árboles de los canales, en el césped de los parques, en los prados que se prodigan a lo largo de las vías del tren. Como Lorca decía "Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa." La sensación de irrealidad me acompaña desde hace un año, de vivir sin "tener que" hacer nada en concreto, de abalancha de sensaciones que no sabes muy bien dónde meter en el casillero y de no saber, de realmente no saber qué va a pasar mañana, o el mes que viene, y de no importar demasiado.
He vuelto a encontrar el equilibrio en la cuerda floja entre las expectativas vitales y los sueños frustrados, y de alguna manera me ha devuelto la magia de prestar más atención a lo que realmente quiero, y de dar menos importancia a cosas que sólo tienen importancia si vives en el lugar donde has nacido.